Dr. Rafael Blanco        La Consulta         Equipamiento


Enfermedades del Tiroides:

 
                     

El bocio es un trastorno consistente en un aumento del tamaño de la glándula tiroides, situada en la parte anterior del cuello. Distintas alteraciones (defectos en la síntesis de las hormonas tiroideas, deficiencia de yodo en la dieta, enfermedades autoinmunes y enfermedades nodulares) pueden conducir a esta alteración.

La enfermedad nodular se caracteriza por un crecimiento desordenado de las células tiroideas.

Los nódulos tiroideos son bastante frecuentes ya que afectan entre el 3% y el 7% de los adultos. Si utilizamos técnicas más sensibles, como la ecografía, se detectan en uno de cada cuatro individuos adultos. Pueden ser solitarios o múltiples y funcionantes (o productores de hormonas tiroideas) o no funcionantes. Si la función tiroidea está conservada (niveles sanguíneos hormonales normales), la mayoría de los bocios no producen síntomas.

El bocio multinodular (aumento del tamaño de la glándula tiroides por varios nódulos) afecta al 1%-2% de los adultos. Es más común en mujeres que en hombres y su frecuencia aumenta con la edad.

La mayoría de pacientes con este trastorno están asintomáticos.Típicamente se desarrolla a lo largo de varios años y se detecta en un examen físico rutinario o cuando la persona nota un bulto en el cuello o un aumento en el tamaño de éste.

Si el bocio es suficientemente grande puede al final producir síntomas compresivos en estructuras vecinas, creando dificultad para deglutir (por compresión del esófago), dificultades respiratorias (por compresión de la tráquea) o congestión venosa en la cara y cuello (por compresión de las venas del cuello), pero estos síntomas afortunadamente no son muy frecuentes.

Es preciso hacer una determinación de las hormonas tiroideas en sangre para descartar hipertiroidismo o hipotiroidismo (exceso o defecto en la producción de las hormonas tiroideas).

Para evaluar la anatomía del bocio y su extensión en el tórax, se puede recurrir a una tomografía axial computerizada (TAC) o una resonancia magnética nuclear (RMN) del cuello y el pecho.

La mayoría de los bocios multinodulares pueden manejarse de una forma conservadora.

La cirugía sigue siendo el tratamiento más eficaz de este problema, pero no está exenta de riesgos, particularmente en pacientes mayores con enfermedad cardiopulmonar subyacente.

Tras la cirugía de los nódulos es habitualmente necesario continuar con un tratamiento médico con hormona tiroidea a largo plazo.

La decisión de operarse siempre depende, en última instancia, del propio paciente una vez analizadas con un médico de su confianza las ventajas y desventajas de los diversos tratamientos que la Medicina puede ofrecer.


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